.jpg)
–¿Te viene bien quedar el sábado?
No.
Pero... contestas:
–¡Claro!
Cinco minutos más tarde ya estás buscando una excusa para cancelar.
Si esta escena te suena... tranquilo/a. No eres la única persona que ha dicho que sí mientras por dentro gritabas que no.
Y no... tampoco eres una persona indecisa.
Quizá simplemente llevas demasiado tiempo respondiendo igual.
Hay respuestas que salen solas
¿Te has fijado en que hay personas con las que eres capaz de decir exactamente lo que piensas?
Y otras... con las que mides cada palabra.
No quieres molestar.
No quieres decepcionar.
No quieres que se enfanden.
Así que sonríes, cedes o cambias de tema.
Y lo haces tan deprisa que ni siquiera te preguntas si era lo que querías.
Da igual si ocurre con tu pareja, con tu madre, con un amigo o con tu jefe.
La conversación suele acabar igual y sales pensando:
"¿Por qué no he dicho lo que realmente quería decir?"
Y la siguiente vez... vuelves a hacer exactamente lo mismo.
Haz una prueba.
Piensa en la última vez que dijiste:
–No pasa nada.
¿De verdad no pasaba nada?
¿O simplemente era más fácil decir eso que explicar lo que sentías?
¿O no te atrevías a decirlo por miedo a la posible reacción?
Ahora piensa en la última vez que aceptaste un favor que no te apetecía hacer.
O en esa ocasión en la que pediste perdón... sin tener muy claro por qué.
¿Lo elegiste?
¿O simplemente te salió?
Porque hay una gran diferencia entre hacer algo porque quieres y hacerlo porque es la respuesta que siempre has dado.
Hay personas capaces de discutir con una compañía telefónica durante una hora hasta conseguir que les devuelvan doce euros.
En cambio, su hermano les habla de malas maneras... y no dicen absolutamente nada.
¿Por qué?
Porque no reaccionamos igual con todo el mundo y en todas las situaciones.
Cada relación despierta una versión distinta de nosotros.
Con unas personas nos sentimos seguros y con otras, volvemos a comportarnos como hace muchos años.
La próxima vez que estés a punto de contestar de forma automática, solo detente un momento.
Y pregúntate:
No hace falta tener la respuesta perfecta.
Con hacerte la pregunta ya has dejado de funcionar en automático.
Y eso, ya es mucho más importante de lo que parece.
Solemos pensar que ser libres es poder elegir entre muchas opciones pero quizá la verdadera libertad sea otra: darnos cuenta de que llevamos años respondiendo de la misma manera. Y descubrir que, esta vez, podemos hacer algo diferente.
No porque alguien nos haya enseñado una técnica, sino porque, por fin, nos hemos dado cuenta de que había otra posibilidad.
Te dejo una pregunta.
Piensa en una situación que hayas vivido esta semana.
Puede ser una conversación.
Un mensaje.
Una discusión.
Un silencio.
Ahora pregúntate con toda la sinceridad que puedas:
Tal vez ahí encuentres una respuesta mucho más interesante que la que estabas buscando.
Antes de irme, quiero hablarte de mi libro, Hay más vida después de tu ex, en el que profundizo en muchos más de estos procesos emocionales: el apego, las relaciones conscientes, el desgaste afectivo, la dependencia emocional y cómo reconstruirte cuando una relación deja de ser un lugar donde sentirte en paz.
Puedes acceder al libro aquí.
Y si quieres que te acompañe en tu proceso, puedes reservar una entrevista conmigo a través del siguiente enlace:
https://calendly.com/linatur-coach/entrevista-15-minutos
Además, te ofrezco la posibilidad de unirte a mi Comunidad y acceder a recursos gratuitos 👇
GrupoFacebook - Relación de Pareja Saludable
¡¡Te espero!!🤗
Lina Tur
Si tienes algún comentario, sugerencia o duda, puedes enviarme un mensaje a info@linaturcoach.com y estaré encantada de responderte.
Recibe artículos y otros contenidos de valor